Goyo Carrizo, ese amigo de la infancia que todos decían que jugaba mejor que Maradona

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“Don Francis, tengo un amigo que juega muy bien, juega mejor que yo, ¿lo puedo traer?”.

El fútbol siempre ofrece un Lado B. El hermano que juega mejor que el campeón pero nunca se fue a probar, la casualidad que impidió que otro talento explotara, las condiciones económicas que frenaron tantos sueños, las lesiones que empantanaron esos caminos que parecían conducir hacia la gloria.

En la recta histórica de Diego Maradona, personaje central de una película incomparable, hay miles de actores de reparto que fueron integrando el escenario. Ese que en estos tiempos de recuerdos y aniversarios se viraliza en redes sociales, se plasma en libros, documentales, canciones y homenajes a cada paso.

Goyo Carrizo es actor central del inicio de la cinta. Con aquella propuesta que le hizo a Francis Cornejo, casi como un consejo de quien sabía que su amigo no lo iba a defraudar.

Goyo Carrizo, el amigo de la infancia de Diego Maradona con el que armó una dupla infalible en Los Cebollitas, pero no lo logró triunfar como futbolista profesional.

Con esta frase se dispara una historia mágica, la de Diego en el fútbol. Su autor, el compinche de los primeros años, el número 9 del equipo, es Gregorio Carrizo. El Goyo. El mejor socio que tuvo Maradona, según Cornejo.

Así, por consejo de un purrete de 8 años, la tarde de un sábado de marzo de 1969, Francis Cornejo probó a Maradona en el Parque Saavedra. Lo hizo casi como una delicadeza para el pibe que tanto se había destacado en la práctica.

Francis ya tenía el equipo, categoría 60, armado, pero no quiso desalentar al Goyo, la figura. Hasta que apareció Diego.

Esa mañana de barro, ante las primeras piruetas del zurdo desconocido, Francis pensó: “Es un enano”. No podía tener ocho años. Por eso, después de jugar, le preguntó, varias veces: “¿Seguro que vos sos del 60, nene?”. “Sí, don”, contestó el pequeño Diego, con enorme timidez. “A ver, ¿tenés documentos? Mostrame la cédula”, insistió, desconfiado, Francis. “No la tengo, la tiene mi mamá en casa”, se defendía Diego, como escondiendo algo raro.

Los diálogos que dieron inicio a la carrera deportiva de Maradona y a sus sueños de barrilete, aparecieron en el primer capítulo de la serie que emite Amazon, “Sueño Bendito” en la que varios personajes, quizá desconocidos para el público masivo, cobran su valor real, como Goyo.

“Le agradezco a Dios por todo lo que le dio a él”, dice Goyo en una charla para futbolistas profesionales que aparece en “El otro Maradona”, el documental de Ezequiel Luka sobre la historia de lo que pudo haber sido.

Sí, Goyo también tiene su registro audiovisual. Salió a la luz en 2004 y muestra a Goyo en su hábitat, buscando algún crack incipiente en canchitas polvorientas del Interior.

En el primer capítulo de “Sueño Bendito” se ve la amistad que forjaron en Fiorito Diego y Goyo.

Cuenta allí que sigue viviendo en la villa, que vende fuegos artificiales, tiene bajo perfil, párpados caídos, poco pelo, pocos dientes, familiares místicos que le sugieren que una maldición cayó sobre él. Cuenta que una tarde estuvo por jugar en la primera de Argentinos con Maradona, que al final no entró, que se rompió los ligamentos de la rodilla en un partido de reserva, que creyó que seguiría los pasos del Diego pero no.

“En Fiorito se ve que lo respetan –dice Luka, el director del documental sobre la vida de Goyo en una entrevista con El Equipo, de Deportea-. Lo conoce todo el mundo. Pero él tiene una actitud medio aislada, con la familia. Salen lo indispensable. Siempre habla de las drogas, de los tranzas y no le gusta que los hijos anden por ahí. Pero tiene una cosa de quedarse más en el rancho. Es raro, pero se ve que no vive tanto en la calle”.

El mito se esparció asegurando que Goyo tenía mejor técnica que Diego. De elegir creer esas historias también está hecho el fútbol. La realidad indica que mientras Maradona saltaba de Argentinos a Boca, luego a Barcelona y Napoli y alzaba la Copa del Mundo para subirse a la cima del mundo, Carrizo pasaba sin dejar huella por Dock Sud, All Boys, Independiente Rivadavia, Talleres de Mendoza y Barracas Central.

En “Sueño Bendito” es Lucas Pose el actor que representa a Goyo en esos años en que su rodilla le mancó el destino. Y en la historia se marcan algunos desencuentros entre los amigos de la infancia, al tiempo que cada camino tomaba una ruta paralela.

“Cómo se le sube la fama a la cabeza a algunos, eh”, reclama Goyo a un Diego que había pasado un tiempo largo sin volver a pisar Fiorito y saber de la vida de quienes acompañaron sus primeros pasos con la pelota. Mientras Maradona empezaba a brillar en Argentinos, Carrizo caminaba ayudado por las muletas por la dura lesión en la rodilla.

Aunque 20 años después, en otra escena que muestra “Sueño Bendito”, Goyo llamó a Doña Tota para contarle que había sido padre y que le había puesto Diego Armando a su hijo. Según la serie, Maradona peleaba por su vida en la internación en Punta del Este.

“Mi sueño es descubrir al mejor jugador del mundo actual y de este nuevo fútbol. No voy a parar hasta que diga basta en mi vida. Me tengo fe. Ese es mi anhelo”, apuntó Goyo en una entrevista reciente con El Equipo Deportea. En esa búsqueda, encontró al Pity Martínez, a quien Goyo reclutó en Mendoza y lo trajo a Buenos Aires.

Y por las dudas, aclara: “El molde lo tiene Dios y como Maradona no va a haber otro”.

En la misma charla, admite que era muy vago para entrenar y que se arrepiente de no haber aprovechado las oportunidades que se le presentaron. Ese aprendizaje es el que busca inculcar en los chicos.

Sigue viviendo en Fiorito. “El dolor mío es que yo me crie con él desde los seis años y eso es diferente para quienes lo conocieron a Maradona jugador. Lo mío superó eso. A mí se me murió un amigo”, resumió Goyo.

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