Operaron a Cristina Kirchner por un pólipo benigno en el útero, y le esperan varios días de reposo

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La vicepresidenta Cristina Kirchner fue operada este jueves “por un pólipo uterino”, que según fuentes cercanas a ella sus médicos decidieron eliminar a través de una histerectomía completa: la extirpación total del útero, el cuello del útero, los ovarios y las trompas de Falopio. La cirugía duró unas dos horas y se realizó de forma laparoscópica, lo que reducirá las cicatrices y el plazo de recuperación. Cristina podría recibir el alta durante el fin de semana, aunque deberá mantener reposo varios días más y luego reincorporase gradualmente a sus actividades habituales.

Ese proceso coincidirá con el cierre de la campaña electoral y la realización del comicio legislativo, lo que pone en duda -bajo una mezcla de prescripción médica y voluntad de la paciente- la participación de la vice en el acto de cierre del oficialista Frente de Todos.

Luego de que Clarín publicara el miércoles por la noche la primicia sobre la operación -que ni siquiera el presidente Alberto Fernández o los colaboradores más estrechos de la señora de Kirchner conocían-, la puerta del sanatorio Otamendi comenzó a poblarse de móviles periodísticos y grupos de simpatizantes.

Tal como se habia previsto, y acompañada por su hermana Giselle, a las 6,43 Cristina Kirchner bajó del auto oficial en la cochera del sanatorio ubicado en la calle Azcuénaga al 800. Luego de ser alojada en la habitación 410 -que por su ubicación en el edificio y sus comodidades ya usó otras veces- la condujeron a quirófano aproximadamente a las 8.30, media hora después del horario en el que había sido convocado el equipo médico. Los custodios de la vice permanecieron en la habitación contigua, la 411.

La intervención estuvo a cargo Javier Ortiz, quien trabaja en el Hospital de Clínicas, y Fernando Gorosito, un prestigioso cirujano ginecológico del Otamendi.

La histerectomía laparoscópicas se realiza a través de tres pequeñas incisiones en el abdomen: por una de ellas ingresa la cámara que le permite ver a los cirujanos, y por las otras dos se introducen tijeras, pinzas y los instrumentos necesarios para concretar la operación. Una vez extirpados, el útero, el cuello uterino, los ovarios y las trompas son retirados del cuerpo por vía vaginal, luego de lo cual se sutura la vagina para concluir el procedimiento.

Un primer comunicado difundido por el sanatorio a las 11 de la mañana informaba “una evolución posoperatoria normal” de la paciente. Por la tarde, un nuevo comunicado firmado por la directora médica del Otamendi, Marisa Lanfranconi, reiteraba la “evolución favorable” de Cristina, con “un buen estado general y con buena recuperación de la anestesia”.

“De acuerdo a la evaluación macroscópica realizada -es decir a la observación por parte de los cirujanos y el equipo que participó de la operación- el pólipo uterino encontrado presenta características benignas. El resultado definitivo del examen histopatológico -es decir la biopsia de laboratorio- se emitirá la próxima semana”, concluye la información oficial.

Como ya ocurrió con otras intervenciones médicas anteriores a Cristina, la información es poca y el secreto grande. A dos fuentes médicas consultadas por Clarín les llama la atención el camino tomado según el diagnóstico conocido,  pues -afirman- “la operación de pólipos suele ser ambulatoria y no justifica por sí sola una histerectomía”.

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