El dólar, el fracaso para frenarlo antes de las elecciones y las inquietantes búsquedas en Google

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Para empezar, una pregunta: ¿Qué motivo tendría hoy el argentino medio preocupado por su patrimonio, su capacidad de ahorro o simplemente su supervivencia cotidiana, para no pensar casi obsesivamente en el precio del dólar realmente existente, es decir el que, según la condición de cada persona, se puede comprar bajo el mecanismo del dólar ahorro-solidario, la Bolsa o una cueva?.

La respuesta es más o menos obvia. Ninguno. Tal vez el que ya se dolarizó hoy mire el partido de afuera, pero quien tiene un ingreso en pesos hoy sigue el minuto a minuto del dólar, más allá de su capacidad de ahorro.

Es una situación recurrente, cada vez que se agudizan los desequilibrios macroeconómicos de la Argentina. Es decir, casi todo el tiempo.

Si el Gobierno dice que lo que importa es un dólar oficial que vale $ 100 pero la gente está dispuesta a pagar $ 214, imaginen a quién le presta más atención “la calle”.

Tampoco sirve que el ministro de Economía, el Jefe de Gabinete, el ministro de Seguridad o la vocera presidencial digan que no hay que mirar al mercado ínfimo e insignificante del dólar blue. Los funcionarios no dicen nada de lo que pasa en el mercado Contado Con Liquidación, donde gente con más conocimientos en cuestiones financieras que la media está dispuesta a pagar 214 pesos por un dólar depositado en el exterior. Es decir, más caro que el blue.

En ese mercado del contado con liqui sí están los ojos del Banco Central y también las manos: en las planillas del informe cambiario del Banco Central se puede observar que por “compra-venta de títulos valores, el Central llevaría vendidos unos 2.450 millones de dólares en lo que va del año.

El economista Fernando Marull agrega que hoy tenemos al Banco Central vendiendo dólares por tres vías diferentes: el mercado spot (donde compran los importadores y las empresas para pagar deudas, el dólar ahorro, el gasto con tarjeta de crédito en el exterior), el mercado de bonos (contado con liquidación) y el mercado de dólar futuro, una negociación que se pacta y se liquida en pesos tomando como referencia el valor del tipo de cambio mayorista.

Ahora que todo el mundo habla de devaluación (se infiere que ocurrirá, no está tan claro cuándo), Marull puso énfasis sobre un número impactante: “Si el BCRA devalúa y lleva el cambio oficial de $100 a $ 120 antes de Navidad, gana 2 billones de pesos por sus reservas y pierde $60 mil millones por sus ventas de contratos de dólar futuro”.

La ganancia es porque cada dólar de las reservas pasa a valer 20 pesos más. Y la pérdida es porque tienen que poner 20 pesos por cada dólar a futuro vendido en contratos que vencen después del día de la devaluación del dólar oficial. Hoy se calcula que el BCRA tiene vendidos contratos por el equivalente a 3.200 millones de dólares. Vale recordar que por esa ganancia ficticia, el Central queda habilitado a girar más pesos al Tesoro, único accionista del BCRA. Y como son ganancias, el Tesoro no debe devolverlas. Más emisión. Más inflación.

Los dólares se van, como indica la planilla del BCRA, en la intervención sobre bonos en pesos y dólares con el fin de controlar la brecha cambiaria. Mucho éxito se ve que no tuvo. La brecha se fue del 40% a más del 100% en lo que va del año. Obviamente, sin esa intervención la brecha tal vez sería aún más grande.

Lo dicho hasta ahora alcanza de sobra para afirmar lo que la gente tiene bien claro. Estamos ante un escenario de “autodefensa” de los ahorros de cada uno, no ante una “cuestión cultural” como les gusta decir a los funcionarios.

El Gobierno redujo su plan económico a controlar el tipo de cambio en un año electoral. Los resultados están a la vista. Llega a la elección crucial del próximo domingo con el dólar no solo en alza, sino también en todos los noticieros de TV y radio, en los zócalos de las pantallas y en la tapa de los diarios. El peor escenario para un oficialismo al momento de que la sociedad exprese sus opiniones en las urnas.

Por lo hecho hasta ahora por el Gobierno y por la tremenda incertidumbre por lo que se viene después a partir del lunes 15 de noviembre, la sociedad está al borde de un ataque de nervios. Un dato: en Google trends, donde se puede mirar por dónde andan las búsquedas de los usuarios, se ve un repunte llamativo en las últimas semanas de la palabra “rodrigazo”. Para los millennials que no entiendan esto, se recomienda googlear.

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