Los mensajes del celular de Roberto Baratta muestran que buscó presionar a un fiscal

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Un teléfono, un mundo. Un celular marca Mac, modelo Iphone, usado durante sus años de apogeo en el poder por un influyente ex funcionario K, Roberto Baratta, sigue sorprendiendo a los investigadores de la megacausa de corrupción conocida como “Los Cuadernos de las Coimas”. Las pericias tecnológicas a la que fue sometido ese aparato, con nuevas herramientas que hasta hace poco no estaban disponibles en el país, permitieron conseguir nuevas pruebas sobre el accionar del ex subsecretario de Control y Coordinación, un protagonista crucial en esa historia de cobro de sobornos millonarios y en dólares recaudados entre empresarios con negocios con el Estado manejado por los Kirchner. De acuerdo a fuentes que trabajaron en esta trama, la información que se extrajo del Iphone de Baratta aportó nuevas pruebas para el caso “Cuadernos”.

El expediente busca determinar si la actual vicepresidenta Cristina Kirchner lideró una asociación ilícita que se aprovechó del poder presidencial para organizar y liderar un sistema de recaudación de coimas que recolectaban diferentes subordinados suyos que terminaron en bolsos trasladados a la Residencia de Olivos y también a un departamento privado de los patagónicos. El teléfono peritado contenía además cruces de mensajes y chats de esos años de recaudación, pero dirigidos a intentar frenar la detención del jefe de Baratta, el entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Uno de los mensajes enviados por Roberto Baratta, ex subsecretario de Planificación del kirchnerismo.

Esos datos muestran que el ex funcionario buscó información personal de una de las secretarias del fiscal que impulsó las medidas que finalmente, con retraso, culminaron con De Vido en la cárcel.Ese fiscal es Carlos Stornelli, que también fue investigador del expediente “Cuadernos”. Baratta se jacta en un diálogo con otro secretario del ex ministro de su poder para “activar” una denuncia en contra del fiscal en el marco de una causa instruida por un juez que, se comprobó después, había frenado otra pesquisa por enriquecimiento ilícito del asistente personal de los Kirchner señalado por su propia viuda como el hombre que juntaba los bolsos con cash, transformado en multimillonario.

Clarín accedió al contenido del Iphone de Baratta que da indicios probablemente irrefutables sobre su poder para redireccionar a magistrados para que efectivamente trabajaron en demandas contra el fiscal de “Cuadernos”. En julio del 2017, pocos días después de que Stornelli le pidiera la detención a De Vido en el caso “Río Turbio” (una minera de Santa Cruz de la que se habrían redireccionados millonarios fondos públicos hacia obras que nunca se hicieron), Baratta le escribe chats al ex secretario de Planificación Federal, Nelson Lazarte, su compañero de trabajo, en los que le anuncia: “ahí hablé con Nacho para que movilice gente el día que comience el juicio oral”, y agrega: “hay que activar la denuncia de Rodríguez contra Stornelli en lo de Giorgi”.

Baratta se refería a una denuncia que el juez Luis Rodríguez, a cargo del caso “Río Turbio”, presentó en el juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, acusando al fiscal de haber filtrado a los medios que diferentes órdenes de detención, entre ellas la de De Vido, quien era diputado nacional y tenía fueros.

Rodríguez suspendió esas detenciones luego de que un abogado de los procesados en la causa se quejara de que la prensa informó sobre lo solicitado por Stornelli a pesar de que en el expediente regía el secreto de sumario.

El teléfono de Roberto Baratta, ex subsecretario de Planificación del kirchnerismo, fue abierto por técnicos de la Justicia.

Baratta, jefe del remisero Oscar Centeno, el autor de las anotaciones de los cuadernos que detallaban la ruta de recaudación de los sobornos K, trabajó en secreto para obtener información del equipo de la fiscalía que inquietaba al poder. En mensajes que intercambió con el abogado Claudio Albor, Baratta le pide que un medio ultraoficialista ponga a disposición a uno de sus periodistas, solicitud que se entremezclaba con detalles de datos personales sobre “María Alejandra Provítola”, de quien dijo que era “secretaria de Stornelli”. El ex funcionario transmitió también que “su marido es Guerrero, director nacional de Reincidencia dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación”.

¿Por qué el ex funcionario se interesaba de ese modo sobre quién era la secretaria de Stornelli? ¿Por qué y cómo supo además quién era “su marido”? Baratta le envió también a Albor el teléfono de la pareja de Provitola.

A pesar de que la denuncia contra el fiscal presentada en el caso Río Turbio logró frenar la orden de detención de De Vido que debía ser tratada en el recinto de la Cámara de Diputados, finalmente con el paso de las semanas la solicitud del fiscal se concretó.

Roberto Baratta, ex subsecretario de Planificación del kirchnerismo, mandó mensajes que fueron revelados por la Justicia.

El siempre poderoso De Vido terminó siendo expulsado del Congreso, y por ende, sin fueros, en una votación que se realizó durante el día 25 de octubre del 2017. A la mañana siguiente, se presentó en los tribunales de Comodoro Py y quedó preso. Antes de perder la libertad, el ex ministro le pidió a los periodistas que buscaban una declaración suya que le “manden una botella de champagne a la doctora Elisa Carrió”.

En los chats de Baratta con Albor, quien motorizó denuncias contra Stornelli, el ex funcionario le dice que el fiscal es “quien pidió la detención y el desafuero de De Vido hace un par de semanas e inició la embestida de Carrió en Diputados“.

Estos mensajes de Baratta se suman a otros más, difundidos por Clarín, en los que se evidencia que el ex funcionario sabía de la existencia de los cuadernos de Centeno desde mediados del 2017. Quien le informó sobre esa novedad inquietante fue la ex pareja de Centeno, Hilda Horovitz, quien le pedía dinero para callar lo que sabía sobre la trama que ella misma describía era de “robo” de la corrupción.

Baratta le compró un departamento a Horovitz. Pero no pudo evitar que los cuadernos de Centeno llegasen a las manos del periodista de La Nación Diego Cabot, quien tras estudiarlos y esperar el avance judicial sobre una pesquisa de esas anotaciones que él ya había chequeado, difundió la primicia del caso “Cuadernos”.

El juez Rodríguez, aludido por Baratta en sus mensajes, se supo más adelante, tuvo un rol destacado en esta historia de expedientes múltiples que se fueron solidificando en el megacaso “Cuadernos”. Ocurre que el magistrado no avanzó en el expediente en el que debía indagar sobre el enriquecimiento de Daniel Muñoz.

Stornelli fue quien le tomó declaración a la viuda de ese secretario que vivió como un potentado hasta que murió de cáncer, no sin antes pedir ayuda a ex funcionarios K para proteger a su esposa debido a que él manejaba “una fortuna que no era mía”.

El celular de Roberto Baratta, ex subsecretario de Planificación del kirchnerismo, tenía mensajes como este.

La viuda de Muñoz, Carolina Pochetti, decidió acogerse a la figura de “arrepentida” y testimonió, bajo juramento de decir la verdad, que le había pagado un soborno al juez Rodríguez mediante uno de los beneficiarios de la fortuna multimillonaria de su marido muerto, el abogado Miguel Ángel Plo. El juez negó esos hechos, pero la realidad es que el expediente sobre el secretario de los Kirchner transformado en magnate no avanzó hasta que fue anexada al expediente “Cuadernos” que instruyó el fallecido juez Claudio Bonadio impulsado por medidas de prueba del fiscal Stornelli.

En los mensajes extraídos del Iphone de Baratta, en los que pedíainvestigar al entorno del fiscal con información personal de al menos una secretaria de ese equipo, y en los que además afirma que era capaz de motorizar una causa penal para favorecer a su jefe De Vido, también está registrado que estrecho lazo que lo unía al ex ministro.

Uno de los mensajes del celular de Roberto Baratta, ex subsecretario de Planificación del kirchnerismo.

Stornelli, igual que Bonadio, ya cuando el caso “Cuadernos” se había transformado en un escándalo judicial mayúsculo, fue denunciado por allegados a los Kirchner en un juzgado de Dolores en una causa por supuesta extorsión. Baratta sabía que se presentaría esa denuncia a pesar de que ya estaba preso en el penal de Ezeiza.

El juzgado de Dolores funciona en una oficina que está junto a un local que vende ropa de la marca “Mauro Sergio”. Esa empresa textil es manejada por la familia de Sergio Todisco, uno de los empresarios arrepentidos en la causa “Cuadernos”. Era, según él mismo declaró, testaferro del secretario millonario en dólares Daniel Muñoz. Azares.

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