Desde el inicio de la pandemia, se triplicó la cantidad de argentinos con riesgo de trastorno mental

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La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires cuenta con un Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA). A lo largo de la pandemia, este ha realizado una tarea fundamental: conocer el estado de la salud mental de los argentinos.

Los números son preocupantes. De acuerdo al informe presentado este mes, el 12,51% de las personas consultadas presenta riesgo de padecer un trastorno mental.

Es decir, una cifra casi tres veces mayor que la arrojada por un relevamiento realizado en marzo de 2020.

El reciente estudio fue realizado de forma online, entre 2.547 personas entre 18 y 65 años, distribuidas en distintos puntos del país.

El índice de riesgo de trastorno psicológico se estimó en base a las respuestas de los participantes a 27 ítems utilizados internacionalmente.

Se analizó la relación entre estos síntomas psíquicos, con rasgos patológicos de personalidad, así como con una variedad de conductas saludables y poco saludables.

Además, se indagó acerca del acceso a tratamientos de salud mental, la percepción de necesidad de los mismos y los obstáculos para su acceso.

El objetivo de los profesionales involucrados fue brindar información pertinente para el diseño de políticas públicas.

Atender más de una cosa a la vez favorece en el deterioro de la salud mental.

Los resultados

Una primera conclusión es que el riesgo de trastornos mentales se ha incrementado en relación a relevamientos previos del Observatorio y otras instituciones.

Apenas comenzó la cuarentena, un 4,86% de la población mostraba riesgos de atravesar algún trastorno mental. Este número fue en ascenso: de un 7,2% en mayo del 2020, a un 10,24% para el mes de octubre de ese año.

El 12,51% de noviembre de 2021 continúa una tendencia ascendente, si bien menor que en la primera etapa de la pandemia.

La pandemia agravó el sedentarismo y el exceso de pantallas.

El foco de la publicación del Observatorio está puesto en la sintomatología ansiosa (asociada al estado de alerta, preocupación y excitación); depresiva (consistente en tristeza, disminución de la capacidad para experimentar placer y de la energía, retraimiento social, alteraciones en la atención, la memoria, el apetito, el sueño y la líbido, entre otros factores); y el riesgo de suicidio.

De allí se extrajo que los niveles de estas tres variables son mayores en personas jóvenes, con un estatus socioeconómico percibido menor.

La actividad física (ausente en la mitad de los encuestados) se asoció con menores niveles sintomatología psicológica inespecífica, igual que la meditación y la práctica del yoga.

Los especialistas recomiendan al menos 20 minutos de caminata por día.

Como contraparte, el incremento severo en el consumo de alcohol, al igual que de tabaco y drogas ilegales, se relaciona a mayores niveles de sintomatología inespecífica, ansiosa, depresiva y, en ciertos casos, de riesgo suicida.

El 43,38% de los participantes reportó la muerte de un familiar durante la pandemia. En este sentido, el 59,28% considera que las medidas de aislamiento y distanciamiento influyeron en su proceso de duelo.

El 62,26% opina que no existe un merecido reconocimiento social a las víctimas de la pandemia.

Por otra parte, cerca del 25% reportó haber padecido Covid. Un 24,07% se encuentra actualmente en tratamiento psicológico y un 53.05% de los que no acudieron a ayuda profesional, la consideran necesaria.

Los autores remarcan la necesidad de medidas de monitoreo, detección precoz e intervención. Sin embargo, notaron que muchas personas afirmaron no tener acceso a la atención psicológica por falta de medios económicos.

La pandemia disparó los trastornos de sueño.

A su vez, recomiendan políticas de promoción de la salud integral, con hincapié en la promoción de conductas sanas, la prevención y desaliento de actitudes y consumos problemáticos.

“En un contexto económico complejo, con niveles de pobreza y desempleo que se incrementan, un número de fallecimientos considerable a raíz de la pandemia, entre numerosas consecuencias, la atención a la salud mental resulta esencial”, aseveran desde el Observatorio.

PS

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