El papa que organizó un burdel

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En este “Historias Reales” decidimos volcarnos hacia una figura que, aunque no fuera un Rey como tal, tuvo casi el mismo tratamiento que un monarca.

Hoy, hablaremos de Juan XII, uno de los papas más jóvenes que ha visto la Iglesia, y uno de los más polémicos…

Y es que, a lo largo de la historia, se ganó una reputación muy difícil de igualar entre sus pares.

Juan XII gobernó durante una era que el cardenal César Baronio, en el siglo XVI, denominó como “pornocracia”. Esta fue una etapa en la cual nada menos que 12 sumos pontífices fueron fuertemente influenciados por tres mujeres: Teodora la Mayor, esposa del poderoso cónsul y senador romano Teofilacto I, y las hijas de ambos, Teodora la Joven y Marozia.

Se cree que Juan XII, cuyo nombre original era Octaviano de Túsculo, nació por el año 937, y fue electo para el papado con menos de 18 años de edad gracias a la influencia de su padre, Alberico II, que gobernaba Roma de facto.

Durante casi 9 años, cometió algunos de los más escandalosos y sórdidos pecados que alguna vez haya hecho un sumo pontífice.

Para comenzar, se cree que Juan no respetaba la investidura que poseía. No estaba interesado en difundir la palabra sagrada, e incluso ni siquiera sabía latín.

El investigador peruano/español Eric Frattini asegura que al hombre le gustaba rodearse de jóvenes nobles de ambos géneros y que llegó a organizar un burdel en el palacio Laterano, la que fuera la sede papal en esa época, y malversar los fondos de la iglesia de San Pedro.

De acuerdo a este autor, en su libro “Los papas y el Sexo”, al obispo de Roma le gustaban las bromas de mal gusto, como ordenar sacerdotes a niños de 10 o 12 años, y no escatimaba en gastos para sus amantes, a quienes les regalaba cálices de oro.

Fue testigo del nacimiento del Sacro Imperio Romano Germánico, ya que le solicitó ayuda al rey Otón I ante el anhelo del rey Berengario II de Italia a extender su soberanía en territorios de la iglesia.

Si lo ayudaba, Juan le daba la corona imperial, que le sería otorgada en febrero de 962.

Sin embargo, esta alianza no duraría mucho ya que el obispo rompió su juramento de fidelidad, ante lo cual Otón reacciona y obliga al papa a huir de Roma, y luego a que dejara su cargo.

Tras esto, era nombrado en su reemplazo León VIII, quien era secretario del emperador, pero no duraría mucho ya que Juan logró organizar a un ejército que declaró nula su elección. Pero cuando Otón contraatacó y regresó a Roma, Juan ya había partido de este mundo.

Incluso, hasta su muerte, Juan XII continuó haciendo de las suyas, y hay dos leyendas al respecto. La más difundida, por el historiador francés Pierre Lanfrey, dice que murió de un martillazo en la cabeza en un dormitorio por un marido celoso que lo encontró en el lecho con su mujer. La otra, que falleció de apoplejía en pleno acto sexual.

Como sea, el Papa Juan XII es, sin dudas, uno de los capítulos más negros en la historia de la iglesia cristiana. Citando al historiador y obispo Liutprando de Cremona, “hizo del palacio sagrado una casa de meretrices”.

por Lucas Boltrino

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