Expoagro, energía positiva

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Más allá de la terrible tragedia que vive la humanidad, cuando creíamos que estábamos saliendo de la pandemia y nos encontramos frente a la invasión de Ucrania por el ejército de Putin, me siento bien y no quiero ocultarlo. Hoy arrancó Expoagro, una imponente manifestación de la potencia de la agroindustria, con más de 600 stands (récord, un 20% más que en la edición anterior) y ya en la cena institucional realizada este lunes en el Hotel Colonial de San Nicolás, pasaron cosas sugestivas, que te quiero contar.

A nadie escapa que hay una profunda grieta entre el campo y el gobierno. En los últimos días, arreciaron los embates desde distintos ámbitos del ruralismo. El foco esta vez fue el anuncio de un fideicomiso para subsidiar el consumo de harina y fideos, una nueva intervención que enervó al sector. Encima, como resultado de la guerra, los precios del trigo se dispararon en un sucesión de cinco días de limit up en Chicago. Llegó a niveles estratosféricos, pasando de los 300 a valores por encima de los 450 dólares la tonelada. Como estos precios no se reflejaron en el mercado local, arreció la idea de que el gobierno estaba dispuesto a cerrar las exportaciones o adoptar otras medidas drásticas como el aumento de los derechos de exportación, remedando los recordados tiempos de las retenciones móviles.

Pero anoche fue el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien quiso disipar las dudas. Remarcó la necesidad de conciliar posiciones, bajar los niveles de confrontación, buscar puntos en común y perseguir el objetivo de una fuerte crecimiento de la producción y las exportaciones. Dijo hablar en nombre del presidente Alberto Fernández.

Lo notable es que el propio ministro remarcó la presencia, en la misma mesa, del ministro de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Que es también un pequeño productor agropecuario en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Con un par de tractores se dedica a hacer rollos de alfalfa. Unos metros más allá, estaba el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

Y hoy quien cortó las cintas en la inauguración oficial fue nada menos que el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

En la cena además estuvieron el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, su ministro de la Producción, Daniel Costamagna, el ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, el de Producción de Entre Ríos, Juan José Bahillo. Todos de corte oficialista. Pero todos remarcando el rol del agro en esta etapa del desarrollo nacional. Sugestivo en tiempos de tanta grieta.

El momento es excepcional. El trigo no va a estar en 450 dólares, pero para diciembre ronda los 380 en Chicago, el doble que hace un año. Es cierto que los fertilizantes han duplicado su precio. Y que el desdoblamiento cambiario es una exacción para todos los sectores exportadores, empezando por el principal que es el agro.

Frente a este panorama, lo de anoche es una buena señal. También lo fueron los discursos del presidente del Banco Provincia, Juan Cuattromo, quien remarcó también el rol del agro y la prioridad que le brinda la entidad, que le destina el 50% de su cartera crediticia.

Pero hubo más. El discurso de Domínguez tuvo varios puntos altos. Uno de los más interesantes fue cuando ligó el desarrollo del agro al de otros sectores de la economía. El actual ministro de Agricultura fue asesor durante mucho tiempo del gremio automotriz SMATA. Desde allí elaboró un programa para el sector, coordinando con las empresas. Anoche mencionó que el motor de la industria automotriz argentina fue el desarrollo de las pick ups, que hoy se fabrican en el país y se exportan a todo el mundo.

Todas las terminales que operan fuerte en la Argentina, tienen a las camionetas como eje de su producción fabril. Tengo muy fresco el recuerdo del 2002, cuando en medio de la niebla surgió la Hilux que inició la era de las 4×4 en el país. Desde entonces, en Expoagro una de las atracciones está en las camionetas.

Domínguez también mencionó los avances de ola provincia de Córdoba con el tema de certificación de buenas prácticas agrícolas. Dijo que había que llevar esa tarea a nivel nacional. También reivindicó el rol de la biotecnología, mencionó que en la Unión Europea se están flexibilizando las autorizaciones, a partir de la ajustada situación de la oferta agrícola como consecuencia de los últimos acontecimientos.

Y dejó explícita la idea de convertirse en un puente que ayuda a encontrar fórmulas que permitan generar confianza. Es mucho lo que hay en juego, la oportunidad es enorme y sería una pena dejarla pasar. Pero bueno, los argentinos somos seres que cuando tenemos una solución, le encontramos un problema. Afuera, los planetas están alineados. Adentro, depende de nosotros.

Ah, la expo está imperdible. Es una demostración de lo que hemos sabido construir, a pesar de todo. Te iremos contando.

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